Como Kwema puede ayudar a combatir la trata de personas

Cuando  iba en la secundaria todos los días solía regresar de la escuela caminando, siempre me regresaba con dos amigas mientras que mi hermana, quien es tres años menor que yo, se regresaba con otros amigos y siempre nos veíamos en un punto para regresar juntos, por lo cual ella o yo nos esperábamos, por lo general no pasaban los diez minutos de espera. Un día, llegué al punto de reunión, me despedí de mis amigas y espere a mi hermana, transcurrieron los diez minutos y mi hermana no aparecía.


Vi pasar a los amigos con los que ella se regresaba y corrí a preguntarles si sabían dónde estaba, pero dijeron que no la habían visto, por lo que continúe esperando hasta que transcurrió media hora y aún no sabía nada de ella, por lo que comencé a angustiarme, fui a mi casa pensando que tal vez llegó a casa antes que yo, pero no; le pregunte a mi madre y tampoco sabía nada. En ese entonces no teníamos teléfono celular por lo que era imposible localizarla, así que decidí regresar a la escuela a ver qué ocurría.


Llegué a la escuela y ya todo estaba cerrado y no había nadie a quien preguntarle, yo estaba completamente angustiada, no sabía qué hacer ni a donde ir, pues no tenía ni idea dónde vivían sus amigas y mucho menos sus teléfonos, yo volví a mi casa y realmente pensaba lo peor, ya había pasado más de  una hora y no sabía nada de ella, al volver con mi mamá ella tampoco sabía qué hacer, creo que ya estaba pensando en marcar a la policía o algo. Finalmente, mientras la buscábamos cerca de mi casa y preguntamos a las personas por ella, a lo lejos pude ver que venía acompañada de un amiga, por lo que sentí un gran alivio en mi pecho y cuando estaba con ella no pude evitar llorar, pues de verdad pensé que algo malo le había sucedido.


Tan solo en México cada 90 minutos una persona desaparece víctima de la trata de personas, y eso fue exactamente lo que pensé que a mi hermana pudo sucederle. No imagino lo que pasan todas estas familias, que de un momento a otro ya no tienen pista alguna sobre su familiar. Y creo que no hay día en que no vea en Facebook o en la calle alguna fotografía de un cartel donde se busca a una persona, a veces me entero que conocidos buscan a un amigo o un familiar, y comparto su foto sin pensarlo, en la mayoría de las veces me entero que estas personas aparecen, pero ¿qué sucede con la que no lo hacen? Por lo general dicen que al menos las mujeres, las niñas y algunos hombres, son llevados para ser prostituidos en algún otro estado, otros son secuestrados y hasta drogados, y no existe una cifra exacta del número de víctimas.


En Kwema, me di cuenta que la cuestión de combatir la inseguridad es una misión realmente enorme, y constantemente me pregunto qué sucedería si todas estas personas que han sido secuestradas y que han desaparecido hubiesen tenido la oportunidad de pedir ayuda o de ser localizadas a tiempo, muy probablemente se hubiesen salvado y estarían hoy en día con sus familias, y muy probablemente esas cifra de cada 90 minutos sea mucho menor.


Es por esto, que la labor de empresas como Kwema, que se empeñan constantemente a encontrar una solución para tener un mundo mejor, es que deben ser tomadas en cuenta y sobretodo, deben ser difundidas. Por eso te invito a unirte a Kwema, a conocer más sobre lo que hacemos y ayudarnos a construir un mundo más seguro para todos.

Dejar un comentario

Por favor tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados